
Un individuo que se mueve está satisfecho, se siente capaz, feliz e increíblemente creativo. Michael Samuel (estudioso del movimiento consciente), habla de la conexión entre el movimiento, la energía interna y la vibración celular, que generan la sensación de estar vivo, en el aquí y el ahora.
¿Es indispensable el movimiento para tener un envejecimiento exitoso? La respuesta es sí, remontémonos a las primeras formas de expresión desde el momento del nacimiento, el movimiento, considerado como el primer lenguaje del cuerpo. El niño expresa sus necesidades a partir del movimiento: hambre, alegría, dolor, frío, calor; pero además, es la forma como descubre el mundo, desarrolla patrones que le permiten manipular objetos, cambiar de posiciones y ubicarse en el espacio . El niño tiene un repertorio amplio de movimiento siempre y cuando su entorno se lo permita desarrollar. En la medida que empiezan los procesos de escolarización, hábitos laborales y algunas “reglas sociales y culturales”, este repertorio de movimiento cambia y se convierte en hábitos motores, limitando la posibilidad de ser creativos con el movimiento de su cuerpo.
Feldenkrais afirma que las personas que se mueven ya sean por su profesión o por su elección, continúan creciendo tanto en lo personal como en lo profesional y social, continúan mejorando, diferenciando y variando sus habilidades motoras hasta la vejez. Esto es de gran importancia porque tiene que ver con procesos de aprendizaje. Cuando hablamos de aprendizaje debemos hablar de cambios estructurales y funcionales en el sistema nervioso, aumento de conexiones entre sus células – las neuronas – lo que es conocido como redes neuronales que construyen a partir de nuevas experiencias. El movimiento se convierte en el estímulo permanente y más importante de crecimiento.
Pero entonces, ¿qué pasa cuando no tenemos estímulos diferentes de movimiento, es decir, cuando predominan movimientos rutinarios y habituales? Simplemente los procesos de aprendizaje no son estimulados, no sorprendemos al sistema nervioso y no lo ponemos a pensar en cómo resolver un problema motor. Definitivamente, de esto se trata de mantener todos los sistemas activos, de ofrecer estímulos variados de movimiento y mucho más enriquecedor si se hace a través del movimiento consciente.
Por lo tanto, pensar en el movimiento consciente para fomentar el envejecimiento exitoso es correcto, favorece un buen funcionamiento cognitivo y físico sin hablar de la capacidad adaptativa propia de esta etapa de la vida. Hace a las personas productivas desde la esencia, desde lo personal y desde forma como se relaciona e interactúa con el medio.
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